terça-feira, fevereiro 08, 2005

Y si no, ¿para qué diablos es un blog entonces?
Para decir por ejemplo que escribo con temor de escribir. Con temor de estar muerto, de estar en el umbral, de ser uno de muerte cerebral.
La panza, la llaman acá, y es la que me duele hace dos días
y ahora la cabeza, la piedra esa, el ladrillo
que se bambolea cuando me hinco o me levanto,
cimbroneando los muros de la cavidad
y las fiebres y el sueño constante
que me hacen temer
que estoy en medio de otro caso de depresión aguda.
¿Otro?
Igual me levanto a veces,
lo intento.
Y traduzco, traduzco, que es mi actual manera de meditar leyendo
aunque sea a Cortázar,
que sería una falta de humildad decir que ya lo leí,
que no hay nada más que pueda enseñarme
nada más distante de la verdad.
El tema del tiempo, ya alguien lo señaló,
mi karma, la angustia
miro el calendario y debía no mirarlo,
porque no hay nada que me produzca más terror que darme cuenta de que hoy es febrero ya y 2005 y como el ocho o nueve
eso me saca de mi ser sin tiempo
el que escribe y lee
el que duerme y piensa
el que no sabe y no tiene por qué saber qué va a ser
qué va a hacer,
dónde trabajar, cómo mantener a una familia

escritor soy sólo cuando siéndolo
el mejor remedio contra la angustia existencial en el tiempo es
un chorro de babas
no mirar el calendario ni la hora ni el parpadeo del instante
sino ser en el presente

me cansé de mandar invitaciones a este blog y ahora me resigno
a escribir sólo y en una conversación continua conmigo mismo
que ojalá por lo menos las manos escritoras que me animan accedan a leer de vez en cuando.

Recibo de vez en cuando noticias, palabras, cariños electrónicos
y no quiero desecharlos
pero me duelen más de lo que me ayudan
el dolor es de saberme lejos,
de saberme sólo partícipe en las ondas,
no en la carne, el cuerpo, la voz con ojos y orejas

busco fuerzas en todo caso para responder
y no ahogar simplemente la tristeza en la almohada,
en la oscuridad de la tarde de lluvia en el verano húmedo
con las persianas de madera cerradas y la puerta
y el calor abierto y perspirante

Este soy hoy