quinta-feira, janeiro 13, 2005

Arenas

En el ojo, lágrimas que lavan
En las piernas, adherida al sudor
En el agua, aglomerada en pequeños islotes.

Arena fina y seca de mitad del verano,
Volando casi invisible
Casi impalpable

Arena amontonada por los niños,
Duna, escondite
de perros y de autitos y de sueños

Las palomas que vuelan y se acercan
El niño inmigrante que les arroja semillas
Para espantarlas, bajo el comentario desaprobatorio
Sin dejar de ser pasivo
Con acento eslavo
De su rubia madre que teje

Arena y el músculo tenso
Y la imaginación abierta
Y la mirada despierta
Al avión que acaba de quebrar su tren de aterrizaje

Pasa un tren
Luego otro y
Otro más
con su estrépito
La ruidosa locomotora podría cargar
Mucho más de lo que arrastra

Arena y gotas de sudor
Y gotas de agua
El verano en su apogeo
Pegajoso, húmedo, intolerable
Unos ojos que sonríen
Y una mancha de chocolate,
Otra de pintura roja
Marcan en este día mi camisa.