Lecturas: HP Lovecraft / Libros adquiridos
Lecturas: HP Lovecraft
En traducción española (de Mestas Ediciones) comprada en una librería de la calle Corrientes, leo por primera vez “El color surgido del espacio” y “Dagon” y releo “La sombra sobre Innsmouth”, ese cuento que un personaje de Caicedo lee bajo el sol radiante de una noche de verano en algún lugar de la ciudad universitaria en Alphaville. Ha viajado a ese horrendo país con la intención de venderle un par de guiones al maestro Corman. La lectura suaviza la transición hacia un sueño profundo, del que surge para encontrar al mismo Corman, acompañado de tres mujeres locas que parecen tener algo peligroso en la cabeza. Para Caicedo, hondo admirador de Lovecraft (incluso crea para él el personaje de Héctor Piedrahita Lovecraft que ronda sus cuentos), halla en esa lectura una idealizada entrada al mundo cinematográfico de la Serie B.
Pienso en un muchacho joven sentado en las escaleras que descienden desde la universidad hasta la calle, aferrado a un ejemplar de bolsillo de cuentos de Lovecraft e intentando comunicar a sus amigos y allegados el horror verídico que ha encontrado en la lectura de estos textos. El muchacho este es como la basura que arroja el mar a sus orillas tras el ascenso de su marea.
No sé si es culpa de la traducción o que los textos mismos no apelan a mi sensibilidad, pero mi lectura de esta vez ha sido lenta y poco interesada. Quizás tenga más que ver con mi ánimo de estos meses, que se encuentra muy reñido con la lectura. O con el espacio elegido para realizar esta lectura: prácticamente todo este libro lo he leído en acaloradas travesías en el subte de BsAs. Elegí este libro como mi primera adquisición en tierra argentina, supongo que por lazos sueltos que me quedaron del trabajo con Cortázar. Pero en especial, sé que esta lectura se debió a dos eventos muy específicos: el hallazgo en Pbgh del Necronomicon, un libro mítico del que mucho había leído y al que sin embargo nunca había accedido y que fuera la clave para los mitos de Ctulhu desarrollados por Lovecraft. Este fue el material de lectura que me acompañó en la travesía aérea desde el país del norte hasta el más austral del continente. Además, esta lectura llegó en el momento en que estaba intentando darle forma a un contenido, una historia sobre dos mujeres que se encuentran brevemente para luego distanciarse, viviendo cada una por y con el recuerdo de la otra, intentando descifrar el pase mágico que cree el puente que les permita volver a reunirse. Una especie de “Lejana” invertida, quizás, o Alina Reyes continuada tal vez.
El momento de mayor atención de mi lectura apareció en las últimas páginas, en que creí ver revelado un mapa que sin saberlo había dibujado ya. En esas últimas del horror y el asombro, aparece una serie de puntos que pueden ser referencias geográficas en ese mapa: Boston, Toledo, Maumee, Oberlin College, el suicidio de un tío, los impulsos suicidas del individuo, el mar... en suma, todo el conjunto que representa el tenebroso Midwest estadounidense (recuérdese que Ohio fue escenario de la última batalla en la reelección de W) y su relación con la innovación cultural y racial que constantemente ingresa por la costa este. Hallo en estos textos, tanto como en los de Caicedo, alusiones disfrazadas a la problemática de la raza, resueltas en este caso de una manera interesante con la aceptación final del personaje, al reconocer en su imagen repetida dentro del espejo el aspecto Innsmouth, la existencia del otro abyecto como parte esencial de su propio ser.
Libros comprados: Cuentos completos de Cortázar, 2 volúmenes. Retornar al lugar del crimen es un mal necesario ahora que trabajo en la traducción del libro de Colás. También ha ingresado como mal necesario, y hasta algún punto igualmente repetido Memorias de mis putas tristes de Gabo. Imagen de John Keats, en cambio, es un territorio ignoto y prometido por numerosas fuentes al que me le mediré eventualmente en el desarrollo del trabajo de traductor.
En traducción española (de Mestas Ediciones) comprada en una librería de la calle Corrientes, leo por primera vez “El color surgido del espacio” y “Dagon” y releo “La sombra sobre Innsmouth”, ese cuento que un personaje de Caicedo lee bajo el sol radiante de una noche de verano en algún lugar de la ciudad universitaria en Alphaville. Ha viajado a ese horrendo país con la intención de venderle un par de guiones al maestro Corman. La lectura suaviza la transición hacia un sueño profundo, del que surge para encontrar al mismo Corman, acompañado de tres mujeres locas que parecen tener algo peligroso en la cabeza. Para Caicedo, hondo admirador de Lovecraft (incluso crea para él el personaje de Héctor Piedrahita Lovecraft que ronda sus cuentos), halla en esa lectura una idealizada entrada al mundo cinematográfico de la Serie B.
Pienso en un muchacho joven sentado en las escaleras que descienden desde la universidad hasta la calle, aferrado a un ejemplar de bolsillo de cuentos de Lovecraft e intentando comunicar a sus amigos y allegados el horror verídico que ha encontrado en la lectura de estos textos. El muchacho este es como la basura que arroja el mar a sus orillas tras el ascenso de su marea.
No sé si es culpa de la traducción o que los textos mismos no apelan a mi sensibilidad, pero mi lectura de esta vez ha sido lenta y poco interesada. Quizás tenga más que ver con mi ánimo de estos meses, que se encuentra muy reñido con la lectura. O con el espacio elegido para realizar esta lectura: prácticamente todo este libro lo he leído en acaloradas travesías en el subte de BsAs. Elegí este libro como mi primera adquisición en tierra argentina, supongo que por lazos sueltos que me quedaron del trabajo con Cortázar. Pero en especial, sé que esta lectura se debió a dos eventos muy específicos: el hallazgo en Pbgh del Necronomicon, un libro mítico del que mucho había leído y al que sin embargo nunca había accedido y que fuera la clave para los mitos de Ctulhu desarrollados por Lovecraft. Este fue el material de lectura que me acompañó en la travesía aérea desde el país del norte hasta el más austral del continente. Además, esta lectura llegó en el momento en que estaba intentando darle forma a un contenido, una historia sobre dos mujeres que se encuentran brevemente para luego distanciarse, viviendo cada una por y con el recuerdo de la otra, intentando descifrar el pase mágico que cree el puente que les permita volver a reunirse. Una especie de “Lejana” invertida, quizás, o Alina Reyes continuada tal vez.
El momento de mayor atención de mi lectura apareció en las últimas páginas, en que creí ver revelado un mapa que sin saberlo había dibujado ya. En esas últimas del horror y el asombro, aparece una serie de puntos que pueden ser referencias geográficas en ese mapa: Boston, Toledo, Maumee, Oberlin College, el suicidio de un tío, los impulsos suicidas del individuo, el mar... en suma, todo el conjunto que representa el tenebroso Midwest estadounidense (recuérdese que Ohio fue escenario de la última batalla en la reelección de W) y su relación con la innovación cultural y racial que constantemente ingresa por la costa este. Hallo en estos textos, tanto como en los de Caicedo, alusiones disfrazadas a la problemática de la raza, resueltas en este caso de una manera interesante con la aceptación final del personaje, al reconocer en su imagen repetida dentro del espejo el aspecto Innsmouth, la existencia del otro abyecto como parte esencial de su propio ser.
Libros comprados: Cuentos completos de Cortázar, 2 volúmenes. Retornar al lugar del crimen es un mal necesario ahora que trabajo en la traducción del libro de Colás. También ha ingresado como mal necesario, y hasta algún punto igualmente repetido Memorias de mis putas tristes de Gabo. Imagen de John Keats, en cambio, es un territorio ignoto y prometido por numerosas fuentes al que me le mediré eventualmente en el desarrollo del trabajo de traductor.

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