quinta-feira, abril 07, 2005

Anudar y desnudar

“Eso sí”, me dijo ella, “para empezar a trabajar tendrías que conseguirte una corbata y cortarte el pelo”.
La furia incontrolada con la que respondí, se las voy a ahorrar. ¿Por qué será, de dónde, esa obsesión del mercado por cortar el objeto feminizado y anudar al cuello el fetiche fálico?