Nada
Silencio...
Sonrisa.
Una voz azul
como el tren al que me subo
rumbo al trabajo, a la molienda,
me recuerda, me dice, me confía
aquello que acabo de decirme:
Alguien en bicicleta
pedalea
y mira un paisaje
pasar
("La nada de los otros", MB, JD y AS. Foto(s) MH)
Y tres, cuatro, cinco estaciones más adelante:
"La gente de la cuadra se pregunta
por qué no voy al trabajo, y me ven dando vueltas,
podando arbustos o pintando el cerco en vez de
trabajar en una fábrica. Pero yo soy un escritor".
(Ese es el finadito S. Bellow traslapado por E. Cross)
Y yo: ¿es que necesito autorización para hacer
nada?
Así me bajo del tren y camino por entre el mar de gente que sale del trabajo
y comienza
el regreso a la casa.
Yo en cambio, hasta ahora empiezo.
Y esta vez,
sonrío.
Sonrisa.
Una voz azul
como el tren al que me subo
rumbo al trabajo, a la molienda,
me recuerda, me dice, me confía
aquello que acabo de decirme:
"no hacer nada, inmovilizarse hasta el punto de
no pensar nada, es la mejor manera
de alcanzar la divinidad"
...
Perder el tiempo...
una forma de ganarlo".
Alguien en bicicleta
pedalea
y mira un paisaje
pasar
"ese tiempo otro,
ese transcurrir de la nada,
es un tiempo no narrable,
no permeable al relato"
("La nada de los otros", MB, JD y AS. Foto(s) MH)
Y tres, cuatro, cinco estaciones más adelante:
"La gente de la cuadra se pregunta
por qué no voy al trabajo, y me ven dando vueltas,
podando arbustos o pintando el cerco en vez de
trabajar en una fábrica. Pero yo soy un escritor".
(Ese es el finadito S. Bellow traslapado por E. Cross)
Y yo: ¿es que necesito autorización para hacer
nada?
Así me bajo del tren y camino por entre el mar de gente que sale del trabajo
y comienza
el regreso a la casa.
Yo en cambio, hasta ahora empiezo.
Y esta vez,
sonrío.

0 Comments:
Postar um comentário
<< Home